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“El maestro rural tiene que sembrar la confianza en los chicos”, entrevista a Elena Fernández

Según un reporte del Centro de Estudios de la Educación Argentina (CEA) de la Universidad de Belgrano, en el período 2003-15, la matrícula escolar primaria estatal se redujo un 12 por ciento.

En esta entrevista, Elena Fernández, directora y docente, comparte el abordaje particular de ésta y otras problemáticas en una escuela rural de Misiones expuesta a un contexto desafiante para motivar la continuidad de los alumnos en las aulas.

Llegar a la Escuela 706 no es fácil. Cuando llueve, los 15 kilómetros de camino de tierra que la separan de la ruta 14, se vuelven casi intransitables, y el único servicio diario de transporte interurbano no llega a la zona.

No hay internet ni alumbrado público, no hay presencia de  servicios de seguridad y la señal de teléfono es limitada. Sin embargo esta escuela, una de las 3 instituciones rurales de la “Colonia Río Victoria”, un paraje en San Vicente, Misiones, recibe diariamente a 65 alumnos de nivel primario, dos docentes y 14 alumnos de nivel inicial con un docente itinerante.

Se trata de un contexto desventajoso para promover la asistencia a clase, al que se suman otras problemáticas propias de las zonas rurales, como la frecuente exposición de los chicos a los riesgos del trabajo infantil. ¿Cómo promueve Elena la permanencia en las aulas? ¿Qué la motiva a desafiar los obstáculos de la educación rural?

Elena, comencemos por conocerla un poco ¿Por qué eligió dedicarse a la docencia?

En realidad fue por casualidad. La idea era terminar 5to año y estudiar en Posadas. Siempre quise estudiar psicopedagogía. Pero soy la menor de 5 hermanos, ya todos estaban estudiando, y ahí vino la crisis de los 80. Entonces mi mamá me dijo que iba a tener que buscar otra cosa. Por eso decidí estudiar magisterio y poder después bancarme la carrera que quisiera. Pero la historia fue diferente. Al día siguiente de haberme recibido, me fui a San Vicente. Empecé trabajando en la escuela Nro. 9 de Bella Vista. Me gustó, me fui enganchando y eso se transformó en mi vida. En la Escuela 706 estoy hace 4 años.

Nos hemos enfrentado a grandes desafíos, como por ejemplo hacer de la escuela un espacio de inclusión e integración donde cada niño o niña pueda ser protagonista de su aprendizaje

¿Cómo era la Escuela cuándo comenzó a trabajar? ¿Cómo es ahora?

Cuando comencé a trabajar acá me encontré con una escuelita diminuta, carente de espacio suficiente para albergar a una interesante matricula heterogénea (sobre edad, repitencia, deserción, abandono). Lo primero que hicimos fue involucrar a las familias ya que esta  problemática tenía su justificación en la necesidad de mano de obra en la producción de tabaco, que requería dedicación de toda la familia, adultos y menores. Por eso, concurrir a la escuela no era prioridad, en algunos casos. Lentamente comenzamos a acercarnos mutuamente, trabajando en proyectos de huertas, ropero escolar, panadería, se pusieron en prácticas las jornada Escuela-Familia-Comunidad en las cuales se concientizaba a los padres sobre la importancia de velar por la formación integral de los niños, derechos del niño y obligaciones de los padres. Como resultados obtuvimos mayor asistencia, mejor rendimiento escolar, aumentó la autoestima de los alumnos, se animaban a participar en actividades recreativas, concursos de saber propuestos por el municipio o supervisión. De inmediato comenzamos a gestionar la construcción del nuevo edificio, fue una tarea difícil pero junto a la comunidad educativa se pudo lograr y estamos esperando que finalice la construcción a fines de este año.

En 4 años de trabajo tuvimos logros importantes, nos hemos enfrentado a grandes desafíos, como por ejemplo hacer de la escuela un espacio de inclusión e integración donde cada niño o niña pueda ser protagonista de su aprendizaje. Nos enfrentamos a la sobre-edad, a la deserción, recorrimos picadas visitando familias tratando de recuperar a cada alumno en riesgo. Hoy sentimos una gran satisfacción ya que tuvimos muy buenos resultados en el último operativo APRENDER: la repitencia disminuyó notablemente. Los chicos permanecen diariamente en la escuela en el horario de jornada extendida, reciben todos los servicios. Esto es posible gracias a aportes del programa PORVENIR NEA, de los padrinos “Juntos a la par”, del apoyo-acompañamiento de un gran equipo docente y del Supervisor Sartori, y especialmente de numerosas familias que están muy comprometidas con la escuela.

Elena Fernández, directora y docente de a Escuela 706, San Vicente, Misiones.

Hoy en día, vemos que el director y docente es referente inmediato de la comunidad ¿Es así?

El maestro rural, no sé si es un referente, pero  es más que un maestro, es asistente social, psicólogo, gestor. Al ser la escuela la única institución en el paraje, las familias recurren por diferentes motivos y obviamente estamos dispuestos a ayudar en lo que esté a nuestro alcance.

No fue fácil ganarme ese lugar porque la comunidad acá es particularmente un poco machista, toda la vida el director acá fue un hombre. Cuando vine yo nadie pensaba que iba a durar ni dos días. No esperaban que una mujer pase tanto tiempo acá. Me costó lograr la confianza y respeto de la Comunidad.

¿Cómo convive el rol educativo de la escuela con su rol como centro de actividad comunitaria?

La escuela forma parte de una comunidad, el contexto es lo que nos da pautas para enfocar nuestro trabajo, realizar adaptaciones partiendo de la realidad comunitaria reconociendo fortalezas y debilidades. Esta escuelita está abierta a la comunidad, es un espacio de interacción donde formamos a futuros ciudadanos capaces de hacer frente a los desafíos sociales.

Esta escuela está dispuesta a brindar todo tipo de ayuda pero sin olvidar que nuestra función es la de enseñar.

¿Se refiere a que hay un modelo pedagógico propio para el trabajo en la escuela rural?

La escuela rural tiene alumnos con los mismos derechos y obligaciones que los alumnos de una escuela urbana, nosotros debemos asegurar que reciban la enseñanza de contenidos mínimos comunes a todas las escuelas del país pero realizando adaptaciones de acuerdo a nuestra realidad. Allí es donde se pone en juego la capacidad creativa docente para apostar a un aprendizaje significativo. Muchas veces el éxito de un alumno depende de la dedicación y entrega del maestro, un maestro con un gran sentido de responsabilidad, convencido de que la función docente va más allá del aula

Docentes y alumnos de la Escuela 706

¿Cuál es su abordaje para favorecer la permanencia de los chicos en la escuela?

Primero pensamos en hacer de la escuela un espacio donde el chico se sienta bien, hablamos de un ámbito pedagógico agradable y provechoso con agrupamientos pensados según los niveles, las planificaciones de contenidos y actividades flexibles, graduadas de modo tal que los niños quieran estar en la escuela   aprendiendo.

Tenemos alumnos con realidades particulares y cuando detectamos riesgo de abandono o repitencia tratamos de averiguar qué ocurre, visitamos a la familia, indagamos si las faltas se deben al trabajo infantil, se planifican actividades para que mejore su rendimiento escolar. Pero el apoyo de la familia es fundamental.

También hemos conseguido becas para alumnos destacados en asistencia y promedios. Tratamos de brindarles una formación integral, a pesar de no contar con horas especiales, siempre nos ingeniamos para cubrir esas demandas.

Con ese fin, desde 2016, la Escuela 706 puso en marcha los Talleres a Contraturno, que son parte del Programa Porvenir, implementado por Asociación Conciencia con el apoyo de Massalin Particulares. Funcionan de junio a diciembre en el período de mañana o de tarde, según el caso, para complementar la jornada escolar simple y promover la permanencia de los chicos en la escuela. Hoy, se han registrado mayor porcentajes de asistencias y de entusiasmo por las tareas escolares, el dialogo se ha vuelto frecuente en la resolución de conflictos entre pares. Los padres se  muestran más comprometidos y comparten responsabilidades con la escuela, en cuanto a la formación de sus hijos.

Esta escuelita está abierta a la comunidad, es un espacio de interacción donde formamos a futuros ciudadanos capaces de hacer frente a los desafíos sociales.

Entonces, la colaboración y el apoyo de las familias son fundamentales

Totalmente, la familia es la base del éxito de un niño, El apoyo y el acompañamiento brindan confianza y seguridad al alumno y al docente. La comunicación MAESTRO-FAMILIA es fundamental.

El maestro rural crea vínculos especiales con las familias. Si los padres ven en el maestro las ganas de sacar adelante la escuela, seguro que se van a acercar para ayudar.

La humildad y la apertura que demuestre el maestro para integrarse a la comunidad es fundamental, por ejemplo, respetando las particularidades de cada familia, valorando cada aporte.

¿Cuáles fueron las mayores satisfacciones que le brindó la docencia?

Son sumas de pequeñas logros  de todos los días. A mí me da mucha satisfacción ver que los papás se interesen por sus hijos. Por ejemplo, que ellos se acerquen a preguntar cómo están los chicos, qué necesitan, o se ofrezcan para ayudar. Eso me pone feliz y en algún punto indica que valoran lo que nosotros hacemos. Esto de que ellos tengan ganas de estudiar también (Nota del Editor: Elena está trabajando en un proyecto de alfabetización de adultos). Me emociona mucho y me pone muy contenta que los padres tengan ganas de aprender, de terminar la primaria, que se interesen por lo que los chicos hacen en la escuela. También es gratificante cuando los niños comienzan a leer o a escribir sus primeras palabras y casi siempre esas primeras escrituras son las mismas: “MAETA TE CIERO”.

 Si los padres ven en el maestro las ganas de sacar adelante la escuela, seguro que se van a acercar para ayudar.

¿Cómo es un día habitual en su vida?

Me levanto a las 6 de la mañana y hago todas las actividades previas antes de salir de casa. Mi marido también es docente. Tengo  dos hijos: el mayor de 22 años que está estudiando psicología, y el de 17 que va a comenzar kinesiología. No tengo hijos chiquitos, entonces mi casa no me condiciona mucho, tengo tiempo libre para dedicarme a las actividades de la  escuela. Salgo a las 7, paso por supervisión, que queda a dos cuadras de mi casa, dejo papeles, busco información, pregunto lo que necesito, me encuentro con colegas, nos ayudamos, nos pasamos datos, paso por el supermercado a hacer las compras del comedor. También hago las compras para reponer las golosinas del kiosco escolar, a veces voy al banco. Llego a la escuela y los chicos ya están adentro porque entran a las 8 y yo llego 8 y diez, 8 y media, depende de lo que haga. Me ocupo de los chicos que vienen con sus hermanitos, y que requieren apoyo escolar, practicamos lectura por ejemplo, hasta que llegan los profes, eso los días de taller a contraturno.

Trato de tener todo lo que sea administrativo al día, inventario, biblioteca, al día. Voy haciendo despacito para que no se me amontone mucho. Por ahí viene un papá que necesita algún certificado o alguna cuestión particular. Analizamos algunos temas con Karina, la portera o con Lili, la cocinera, armamos el menú semanal, hacemos presupuestos, etcétera También hablamos con la maestra Mariana Cydejko sobre algunos ajustes, me cuenta en que está trabajando o me pide consejos, sugerencias o asesoramientos por ejemplo qué hacer con un chico que no está viniendo, o algún problema determinado. Tenemos dos recreos de 15 minutos entonces aprovechamos cuando podemos para hablar de esas temas. Pero es poquito tiempo, pasa rápido, porque son 10 minutos de recreo que los chicos están libres y 5 que van al baño, etcétera.

También durante los recreos, dos veces a la semana, tienen por grupos un proyecto de radio escolar y de lecturas a otros. Estas actividades se potencian con los talleres del Programa Porvenir.

¿Qué relación tiene con los chicos? ¿Qué significan ellos para usted?

Cuando yo me formé, el magisterio al que fui era como un plan piloto, la directora era muy especial, estaban como a la vanguardia. Nos hicieron ver que los chicos son personas, con sus sentimientos, que piensan, tienen sueños y necesidades. Nosotros como adultos tenemos que ubicarnos en ese lugar. Primero, ver cuáles son las necesidades de esas personitas. A mí me interesa mucho conocer qué les pasa, qué quieren, qué les gusta. Me parece que es muy difícil lograr un equilibrio, poner los límites necesarios y estimularlos a SER. Entender que el respeto tiene que ver más con la admiración que con el miedo, no es sencillo para el adulto. Para ellos somos personas importantes, se alegran con cualquier detalle ya sea golosinas, juguetes o una respuesta de la maestra y sus cartitas.

Hay una nena en la escuela, por ejemplo, que vive con su papá porque su mamá se fue. Y a veces la ves triste, solita y te dice “Me dijeron que mi mamá no me quiere” y tenés que trabajar con eso, cosas que te parten el alma. Son personas, todos los días les pasan cosas, y tenemos que estar atentos a lo que les pasa, por qué actúan así. Es más fácil venir y decir: “Copien esto, hagan de acá hasta acá, por qué hiciste esto, por qué te salió mal, pero hay que reconocer al niño que esta frente a uno que tiene necesidades, que le están pasando cosas.

 El maestro tiene la capacidad  para organizar, para crear cosas de la nada. A mí me gusta lo que hago, estoy orgullosa de ser maestra rural.

Si pudiera volver a elegir ¿Volverías a decidir dedicarte a la docencia?

Sí, seguro, pero creo que también estudiaría alguna carrera relacionada, como psicopedagogía., Sumaría en mi preparación profesional y realizaría mejor mi trabajo. Si hay algo que debemos hacer los maestros es capacitarnos permanentemente ya que los cambios sociales son constantes.

 ¿Qué mensaje o reflexión quisiera compartir en el mes del maestro?

Una vez me dijeron una frase que no podría representar mejor lo que creo con todo mi corazón: “Donde hay un maestro, hay una esperanza”. El maestro está preparado para enfrentar situaciones como ésta, en un lugar desfavorable. El maestro tiene la capacidad  para organizar, para crear cosas de la nada. A mí me gusta lo que hago, estoy orgullosa de ser maestra rural.

Para ver la entrevista a Elena en los medios, click aquí.

 

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